MY LOVELY FOLLOWERS

14 de marzo de 2012

Forgetting who we used to be

Si echamos la vista atrás, sería difícil contar las veces que nos desnudábamos en público. Con más o menos vergüenza, pero lo hacíamos. Éramos tal y como éramos, nos mostrábamos tal cual. Claro que a veces nos daba reparo, pero siempre sacábamos el valor de donde fuera necesario para conseguirlo, aunque fuera por no desentonar. Y no sólo hablo de desnudarnos físicamente: si nos apetecía llorar, llorábamos; si nos enfadábamos con alguien, lo hacíamos de verdad, aunque acabásemos dando nuestro brazo a torcer al poco tiempo; y si nos queríamos comer dos paquetes de galletas Oreo aplastadas con leche, lo hacíamos, con la única preocupación de que no nos pillara mamá y nos regañara por comer dulces antes de cenar.
Ahora nadie se desnuda, ni física ni mentalmente. Una vez más, los niños vuelven a darnos una lección.

No hay comentarios:

Publicar un comentario